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Perú

Papa Francisco: Madre de Dios no es descartable

El Papa Francisco se encontró con las poblaciones indígenas de la selva peruana en el Instituto Jorge Basadre de Puerto Maldonado.

Francisco dijo con fuerza: “No son tierra de nadie. Esta tierra tiene nombres, tiene rostros: los tiene a ustedes” dando énfasis a la importancia de la persona y su dignidad. Así como refirió en el discurso anterior: que la Amazonia es considerada una “despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes”.

Acogiendo el sufrimiento de los pobladores de Madre de Dios, dijo no debemos olvidar el bellísimo nombre de esta región que hace clara mención a María que fue una joven muchacha considerada también por tantos como “tierra de nadie” pero que fue quien recibió el saludo y la invitación más grande. Por eso, no debemos perder la esperanza y la convicción de que “hay alegrías que solo las pueden escuchar los pequeños”. La referencia a María como madre que acompaña siempre debe recordarle a la región Madre de Dios que, aunque desaparezca la certeza de que pertenecemos a una familia y a una tierra, siempre habrá pertenencia a una madre, a una comunidad para encontrar la fuerza de enfrentar los problemas de una manera diferente. Y ante la insistencia de algunos de volver a Madre de Dios en una tierra anónima, “un lugar fácil de comercializar y explotar”, Francisco insiste en que  no se dimensiona el sufrimiento asfixiante de las personas exige decir más fuerte que “esta no es una tierra huérfana”.

 Precisamente, valorar los rostros de los que sufren hace significativa la mención a la trata de personas. Por eso Francisco habló con claridad al decir que “deberíamos hablar de esclavitud: esclavitud para el trabajo, esclavitad sexual, esclavitud para el lucro”. En esta línea, hizo referencia a la situación de la mujer en la construcción de nuestra sociedad. Explicó que “no se puede naturalizar la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades,” y tan grave como eso es mirar para otro lado, y dejar que la dignidad de las mujeres sea pisoteada. En un ambiente donde el dinero tiene la primacía y  también oscurecido por la corrupción, Francisco hizo un llamado a tener cuidado con el falso dios del dinero y el poder porque corrompe a las personas y las instituciones, y esto tiene consecuencias en la vida de las comunidades con “promesas deslumbrantes que, prometiendo vida, nos llevan a la muerte”.

 Al terminar animó a los movimientos y comunidades cristianas y no cristianas diciendo: “La salvación no es genérica, ni abstracta. Nuestro Padre mira personas concretas, con rostros e historias. Todas las comunidades cristianas han de ser reflejo de esta mirada, de esta presencia que crea lazos, genera familia y comunidad. En una manera de hacer visible el Reino de los Cielos, comunidades donde cada uno se sienta parte, se sienta llamado por su nombre, e impulsado a ser artífice de vida para los demás.”

(Con información del OSEVOZ, centro de prensa del Observatorio Socioeclesial, y fotografía de Vatican News)

 

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