Junto a las “Iglesias de la Compañía” del Perú siempre se construía un colegio para que la pastoral fuera de la mano con otras dimensiones humanas. Ese deseo venía desde los orígenes de la Compañía de Jesús, que buscaba “la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas”, ambas vinculadas. De hecho, la Compañía entiende actualmente su misión como “el servicio de la fe del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta”.
Hoy seguimos esa historia de evangelización y por eso en el Perú tenemos Parroquias, Centros de Espiritualidad, Casas para Ejercicios Espirituales, Centros de jóvenes para juntos compartir la fe, Trabajos de Fe y Cultura para dialogar sobre los temas del Perú, etc. Porque pensamos que la pastoral nos hace responsables de todas nuestras inquietudes.
Decimos que es central en el hecho cristiano, en el hecho de la Encarnación del Hijo, que la vida del mundo esté asumida en todas sus expresiones sin dejar nada al margen. Y es eso lo que también intentamos con nuestro servicio pastoral dentro de la Iglesia.